Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento Wikipedia, la enciclopedia libre
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Ese centro de producción era chileno, femenino y con un fuerte legado mapuche. Hubo un centro de producción artística que gozó de una fama que incluso fue demandada por la familia real española. Un elemento clave fue la condición de Capitanía en un territorio de permanente conflicto que le dieron a la sociedad colonial santiaguina, marcados rasgos de austeridad que la alejaban de sociedades como las de Lima, Quito, Cuzco o Potosí. Los motivos para esta escasa producción son varios. Chile, por tanto, era un receptor de arte y, aunque hubo un grupo de artesanos no menor, que en algunos casos gozaba de cierta fama, los talleres o centros de producción eran escasos y circunscritos a la demanda local. Efectivamente, las escuelas de Cuzco, Quito y el Alto Perú son reconocidas como los núcleos artísticos más importantes e influyentes del periodo colonial, y ciudades desde donde se importaba buena parte de las obras de arte que hoy encontramos en iglesias, conventos, museos y colecciones privadas.
Sociedad
Era Jaime, el muchacho que dejó de ir al colegio. “Un día dejó de venir uno de los muchachitos más grandes y pensamos que había dejado el hogar”, cuenta el director. Me fui a almorzar y cuando vuelvo a la escuela veo que estaba llena de vehículos, que tenían a todos los niños en la multicancha y los iban llamando de a uno a la oficina. Poco después, las profesoras Marlen Mardones y Angélica Vargas le llevaron a su oficina cuatro niños con las espaldas marcadas por correazos. Se lo juró, me cayeron las lágrimas.“Le decían el cuchi-cuchi al abuso sexual y contaban que se lo hacían los niños más grandes”, relata la profesora Marlen.
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- El artista plástico suspira profundo mientras se asoma por la ventana de su casa en Temuco para contemplar los últimos minutos de una opaca tarde invernal.
- Pero además de su diseño e influencias, éstos se destacan por el aroma que poseen, particularidad que ha intrigado por años a los investigadores debido al desconocimiento de su receta de confección original.
- Gracias a esto, parte de la técnica de las monjas clarisas pudo ser rescatada.
- Elisa Muñoz dice que la mayor parte de las casas quedaron en manos del obispado, salvo la que era herencia familiar de Enriqueta Corvalán.
- A principios de septiembre, las hermanas Bernadette, Rita y Regina regresaron, con la ayuda de un grupo de antiguos alumnos.
Tras los preparativos del caso, la madre Hortensia Luco formó la comunidad que dependería por el momento de ella como Superiora de Valparaíso. Era bueno extender la educación del colegio de Valparaíso hacia la pequeña «Viña del Mar». Hacía tiempo que muchas familias de Valparaíso habían ido comprando terrenos y edificando sus casas en el balneario cercano llamado «La Viña del Mar», y se podía predecir el crecimiento de esa nueva ciudad, erigida como Comuna en 1875.
Así, a fines de los años 60, aunque fue declarado monumento nacional, estaba en deplorables condiciones pues no había recursos para refaccionarlo y sólo dos frailes permanecían ahí. El mismo año en que el obispo Alvear dio luz verde a la formación del instituto religioso, el convento franciscano de El Almendral enfrentó el riesgo cierto de ser expropiado. La misioneras no eran más que un grupo de tres monjas que había sido fundado por Enriqueta Corvalán Corvalán, una mujer que desde su infancia -nació en manifestó tener visiones y recibir mensajes divinos.
Fin del Conflicto. Regreso a Aragón
Estas monjas no se separaron de la Orden Trinitaria calzada, aunque vivía un estilo de vida más austero. Se decide entonces devolver el convento a los frailes, que se instalan el mismo año, extinguiéndose así la comunidad femenina de Avingaña. La comunidad, siempre de doce monjas, va menguando hasta que en 1529 solo hay dos. En algunos casos, pasados los cincuenta años, se podían hacer votos, pero a menudo se reducía al compromiso de cumplir con los mandamientos y la regla y constituciones de la orden. Se sabe de la existencia de beaterios formados por mujeres laicas, las beatas, que querían vivir religiosamente en su propia casa, según el carisma de la orden, pero al igual que las sorores sin pronunciar votos. En el siglo XXI allí sigue la comunidad benedictina, una comunidad docente que además participa cada año en determinados actos organizados por distintas cofradías en la Semana Santa leonesa.
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Entonces, la hermana Teresa podía destinar ese dinero a otra cosa. Y monjas inglesas ustedes (las tres fundadoras) que se encarguen del pilar de la Transfiguración, que usted dice que es vida contemplativa y carisma, con más presencia en parroquias”- cuenta Elisa Muñoz. Al mismo tiempo, una fundación alemana -Kindermissionswerk- aportó los fondos para la restauración del convento.
Municipio de Monjas
La creación de este nuevo convento se logró gracias al respaldo de Felipe II, Rey de España y a la solicitud de Isabel de Guevara, una viuda proveniente de una familia adinerada, quien contribuyó con más de veinte mil pesos de la época para la construcción del claustro, el cual se estableció bajo las características de San Agustín. El Convento de San Jerónimo, fundado como Convento de Nuestra Señora de la Expectación, fue un templo católico que perteneció a las monjas de la Orden de San Jerónimo de la Ciudad de México en la Nueva España y donde destaca la poetisa novohispana Sor Juana Inés de la Cruz. La parcela de El Almendral fue inscrita por el obispado en 1990 y vendida dos años después a la Sociedad Schafer de Inversiones en 16,5 millones de pesos. Yo fui testigo de que eso se compró con donaciones del extranjero para beneficio de los niños y así el obispo fue recuperando bienes”, relata la ex religiosa Elisa Muñoz. A pesar de que ustedes viven en un hogar, pueden ser algo en la vida, porque yo fui un niño de este hogar.
En 1970 el convento fue ofrecido a las clarisas y al Instituto de Educación Rural, pero ambos proyectos no prosperaron. El predio había sido pedido por pobladores sin casa para desarrollar allí un programa de autoconstrucción. Desde que comenzó la construcción del inmueble, en 1862, la Orden Franciscana siempre tuvo problemas para sostener a los moradores del convento. Ambos hechos confluirían finalmente en una sombría historia. Años más tarde ellas dos forman la pía unión y se les une una hija de María Auxiliadora, la hermana Ida Puigmarti. Siguiendo los mensajes que Enriqueta decía recibir, se dedicaron a la atención de menores y fundaron el hogar Divina Providencia en Los Andes.